Hoy realizábamos nuestra quinta etapa de la Ruta 66 entre Albuquerque y Amarillo. Sumábamos un estado más en esta increíble ruta a lo largo de Estados Unidos. A California, Arizona y Nuevo México, añadíamos en breves kilómetros el estado de Texas, donde acabaríamos en la gran ciudad de Amarillo y su mítico restaurante The Big Texan. En los 600 km de etapa íbamos a realizar numerosas visitas, pueblos históricos, museos, curiosidades asombrosas de la naturaleza, bonitos murales, míticos hoteles de carretera… Si ayer el final del día nos dejaba muy buen sabor de boca, visitando todas las localizaciones de Breaking Bad, el día de hoy no iba a ser menos y la carretera nos iba a deparar grandes sorpresas. Hoy os vamos a enseñar qué ver de Albuquerque a Amarillo.

David y Noe en uno de los asientos de Route 66 Auto Museum

Índice

Comienzo de la etapa

Después de un suave desayuno en nuestro recomendado y barato alojamiento de Albuquerque, Days Inn & Suites by Wyndham, nos preparamos para comenzar nuestra quinta etapa de la Ruta 66. La primera parada en la carretera sería la capital del estado de Nuevo México, Santa Fe. Aunque antes de todo esto, nos dirigimos al restaurante Twisters para hacer una visita más completa que la del día anterior. Nuestra primera idea era desayunar aquí, porque no sabíamos que en el alojamiento estaba incluido el desayuno. De todas formas, no estaría mal tomar un par de batidos antes de ponernos en ruta. Como ya comentamos, entramos en el restaurante, hicimos nuestras fotos y nos resultó imposible pedir, por la cantidad de pedidos para llevar que estaban realizando a esta hora. Después de hacer unas fotos en el escenario de Los Pollos Hermanos de Breaking Bad, pusimos rumbo hacia Santa Fe.

David junto a uno de los carteles de la Ruta 66 en Santa Fe
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Qué ver desde Albuquerque a Amarillo: Santa Fe

Desde Albuquerque a Santa Fe tenemos unos 100 km de carretera, más o menos una hora de recorrido por la interestatal 25. La pequeña capital del estado de Nuevo México tiene unos 85.000 habitantes y rezuma historia española por los cuatro costados. Santa Fe de Nuevo México se convirtió en provincia española del Virrenaito de Nueva España allá por 1598, gracias al explorador Juan de Oñate. Si paseáis por sus calles os daréis cuenta de la típica arquitectura colonial de la época. Todas las casitas y los establecimientos en sus calles mantienen la estructura típica de adobe y madera, lo que hace de Santa Fe una ciudad especial para dejarse perder por sus calles y tiendas de artesanía tradicional.

Arquitectura típica de Santa Fe

También podemos imaginar aquellas ciudades del lejano Oeste Americano, ya que esta pequeña ciudad era el destino del famoso Camino de Santa Fe, que llevaba a miles de comerciantes desde Independence en Misuri atravesando los estados de Kansas, Colorado, Oklahoma y Texas recorriendo más de 1400 km. Es más, cerca de Santa Fe están dos ríos míticos del lejano Oeste, los famosos río Bravo y río Pecos que tantas veces aparecen en las películas del oeste.

Basílica Catedral de San Francisco de Asís en Santa Fe
Misión de San Miguel en Santa Fe

Visitas imprescindibles

Como visitas imprescindibles para un pequeño paseo de una hora más o menos os recomendamos la bonita Plaza de Santa Fe, la Catedral Basílica de San Francisco de Asís, una bonita iglesia de finales del siglo XIX y por supuesto, la joya de Santa Fe, la Misión de San Miguel, la que es considerada la iglesia más antigua en todo Estados Unidos, ya que se cree que se construyó entre 1610 y 1626. La entrada a esta bonita iglesia tan solo cuesta un dólar, simplemente por razones históricas, no os podéis perder esta bonita visita. También podéis visitar la Capilla de Loreto, donde podréis admirar la impresionante escalera de caracol de 6 metros de altura en la que no se utilizó ni un clavo en su construcción. El autor parece que se llevó el secreto a la tumba, ya que no se sabe quién construyó semejante obra de arte.

Interior de la misión de San Miguel en Santa Fe
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Qué ver desde Albuquerque a Amarillo: Santa Rosa

Nuestra siguiente visita en el estado de Nuevo México es Santa Rosa. Esta pequeña población de menos de 3000 habitantes está a unos 175 km de Santa Fe. Para que os hagáis una idea, más o menos os separan una hora y 45 minutos en coche. A Santa Rosa se puede llegar por dos caminos, bien siguiendo la interestatal 25 para luego desviarse por la 85, o bien el que tomamos nosotros, por la 285 para continuar por la interestatal 40, que no dejaríamos en todo el día hasta llegar a Amarillo.

Cartel de la entrada de Route 66 Auto Museum

En Santa Rosa hay dos visitas imprescindibles en la Ruta 66. Para los amantes de los coches, no os podéis perder el maravilloso Route 66 Auto Museum y por otra parte, una curiosidad de la naturaleza, totalmente gratuita, el Blue Hole. Si hace buen tiempo y sois valientes, llevad un bañador en la maleta, para daros un chapuzón en este profundo agujero azul.

Noe en uno de los carteles de Blue Hole

Route 66 Auto Museum

Este maravilloso museo que va a hacer las delicias de los amantes de los automóviles posee una colección privada de más de 30 vehículos clásicos. James y su esposa Anna abren este bonito museo de Santa Rosa los 7 días de la semana de 7:30 a 18:00. Su precio es de 5$ y tendréis que reservar una hora mínimo para poder disfrutar tranquilamente de todos los rincones de esta exposición. Tened en cuenta que no solo vais a poder disfrutar de todos los vehículos sino que también veréis surtidores de gasolina, carteles de la Ruta 66, señales de carretera y muchísimas más cosas. Por cierto, la tienda tiene unos bonitos souvenirs de la ruta a buen precio. De aquí nos llevamos un par de recuerdos, una taza para la colección de Noe y una gorra de la Ruta 66 que David llevó en las etapas restantes.

Noe en el exterior de Route 66 Auto Museum
David y Noe en el interior de Route 66 Auto Museum
David en uno de los asientos de Route 66 Auto Museum

Probablemente este museo sea uno de los más grandes en toda la Ruta 66 y como bien dicen en su web, Route 66 Auto Museum puede ser uno de los museos de coches clásicos más grandes del mundo. Sin duda os podemos asegurar que no veréis una visita igual en toda la Ruta 66, así que si pasáis por Santa Rosa reservad un poco de tiempo para visitar este bonito museo.

David junto con un clásico en Route 66 Auto Museum
Interior de Route 66 Auto Museum
David junto a un clásico en Route 66 Auto Museum

Blue Hole

Una de las mayores curiosidades naturales, junto con otras como Amboy Crater o Meteor Crater, es este gigantesco hoyo llamado Blue Hole. Este impresionante agujero lleno de agua tiene una profundidad de 25 metros y un diámetro de 18 metros. La entrada es totalmente gratuita y tenéis disponible un gigantesco aparcamiento. Por cierto, este lugar es un buen sitio si venís con caravana o lleváis comida en vuestro vehículo, ya que hay disponibles unas cuantas mesas para hacer un buen picnic o descansar de la ruta por carretera.

Cartel de Blue Hole

Los que seáis valientes os podéis dar un chapuzón y digo valientes porque la temperatura del agua es bastante fresca, unos 16 grados centígrados. No es necesario pedir permiso para bañarse. Tenéis unas escaleras excavadas en la piedra para bajar. Eso sí, si queréis bucear con botella de oxígeno, sí que tendréis que pedir el correspondiente permiso. Por cierto, en la tienda que hay en los alrededores podréis comprar permisos para bucear por tan solo 20$ la semana. Os dejamos la página oficial de Blue Hole para que podáis leer más información sobre el mismo.

Agua cristalina de Blue Hole

Después de realizar estas dos imprescindibles visitas de la Ruta 66, aprovechamos la estancia en Santa Rosa para comer en el restaurante mexicano Comet II Drive In. Si os gusta este tipo de comida, en toda la Ruta 66 vais a tener muchas posibilidades de disfrutar de muchos restaurantes mexicanos con una buena calidad y un buen precio. Aquí pudimos probar unos buenos tacos y unas enchiladas. Una vez recargamos las pilas y descansamos un rato, nos dispusimos a seguir con nuestra etapa para llegar hasta Tucumcari.

Plato de tacos en Comet II Drive Inn en Santa Rosa

Qué ver desde Albuquerque a Amarillo: Tucumcari

Hasta Tucumcari tenemos unos 95 km que los realizamos en una hora más o menos. Esta ciudad de poco menos de 5000 habitantes refleja lo que algunas veces hemos nombrado en estos relatos de la Ruta 66, la decadencia de la misma. Aquí podremos observar establecimientos vacíos, algunos abandonados, e incluso en algunas zonas derruidos y dejados por el paso de los años. Aún con todo, Tucumcari tiene su encanto dentro de la Ruta 66 y aquí podréis disfrutar de unas cuantas visitas. Por cierto, esta ciudad ha sido testigo de numerosas series y películas, como por ejemplo una de las primeras escenas del afamado western “La muerte tenía un precio” de Sergio Leone, protagonizada por Clint Eastwood y Lee Van Cleef.

Noe junto a un cartel de la Ruta 66 en Tucumcari

Murales

En Tucumcari podréis visitar casi una docena de bonitos murales. En algunas ocasiones están un tanto escondidos, pero la mayoría se pueden ver a simple vista con un pequeño paseo por la ciudad. Por cierto, no os molestéis en realizar este paseo andando, ya que entre las grandes distancias y el caluroso clima de la zona vais a sufrir más de lo necesario. Con el coche podréis aparcar en cualquiera de los murales que vais a poder visitar. Os dejamos un mapa para que podáis realizar una visita mucho más completa por toda la ciudad.

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Otra de las visitas que podéis realizar en Tucumcari es la gasolinera Texaco, que funciona como tienda de souvenirs, y el famoso motel Blue Swallow. Este mítico e histórico alojamiento de la Ruta 66 lleva funcionando desde 1939. Por último, una de las visitas imprescindibles en Tucumcari es Tee Pee Curios, una original tienda de regalos y souvenirs al estilo de un típico tipi indio. En nuestro caso, nos tuvimos que conformar con hacernos unas fotos en el exterior, ya que este tipo de tiendas de la Ruta 66 cierran pronto. Por cierto, estas tres últimas visitas están cerca una de otra en la carretera principal llamada Route 66 Boulevard.

Noe en la gasolinera Texaco de Tucumcari
Noe en Tee Pee Curios en Tucumcari
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Qué ver desde Albuquerque a Amarillo: Midpoint – Adrian

Antes de llegar a la localidad de Amarillo, donde nos alojábamos en esta quinta etapa de la Ruta 66, teníamos nuestra última visita en Midpoint, cerca de Adrian. Aquí llegábamos justo a la mitad de nuestro recorrido, nos quedaban justo 1139 millas para llegar hasta Chicago. Aquí, si no llegáis muy tarde como nosotros, tenéis una bonita cafetería llamada Midpoint Café, donde podréis hacer un descanso en el camino. Nosotros íbamos con el tiempo más que justo, así que aprovechamos a realizar unas cuantas fotos en el cartel del punto medio de la ruta. Como veis en las fotos, ya estaba atardeciendo y había poquita gente en los alrededores, con lo que disfrutamos más si cabe de esta mítica visita en la Ruta 66.

David y Noe en MidPoint en Adrian

Como os decíamos en nuestro post sobre cómo planificar la Ruta 66, una de las desventajas de realizar la ruta en sentido Los Ángeles – Chicago, es que al pasar los husos horarios perdemos una hora. En nuestro caso, al pasar de Nuevo México a Texas perdíamos de nuevo otra hora, por lo que el tiempo en esta etapa se hacía un poco más corto y llegábamos a Amarillo justo para cenar. De todas formas, los días largos del verano se aprovechan bastante debido a la cantidad de horas de sol.

Cartel del MidPoint Cafe

Amarillo, destino final de la etapa

Amarillo es una de las grandes ciudades que se atraviesan en la Ruta 66. Esta ciudad del estado de Texas tiene nada menos que 200.000 habitantes y en cuanto comencéis a recorrerla os daréis cuenta que no tiene nada que ver con las pequeñas localidades que hemos visitado en el día de hoy. Nosotros fuimos directos a nuestro alojamiento, Red Roof Inn Amarillo West. Un hotel correcto, sin grandes lujos y barato. En estas grandes ciudades es donde se puede abaratar un poco en el alojamiento, ya que la oferta es muy abundante.

Interior de la habitación del hotel Red Roof de Amarillo

Realmente nuestro alojamiento en Amarillo iba un poco obligado por nuestra última visita del día, el mítico restaurante The Big Texan. Una visita muy turística en esta ciudad, que seguramente habréis visto en algunos vídeos de la Ruta 66 y en bastantes fotos. En este restaurante podréis realizar el reto del filete de 72 onzas. ¿En que consiste este reto?

David y Noe en el exterior de The Big Texan

El reto del filete de 72 onzas

Básicamente el reto consiste en comerte este filete de 2 kilos de peso en una hora. Estoy seguro que más de uno de vosotros se lo podría comer. La cosa es que además del filete tienes que comerte un cocktail de gambas, una patata asada y una ensalada… El reto es complicado, aunque hemos de deciros que hay bastante gente que lo consigue. En el caso que lo consigáis, la cena os sale gratis. En caso contrario, simplemente tenéis que pagar 72$. Para que os hagáis una idea, esta cena valdría el doble si no hicierais el reto. El tema es que si aceptáis el reto, tenéis que participar desde una mesa que hay en medio del salón, al más estilo americano, con unos relojes que van contando el tiempo hacia atrás, como si estuvierais en un concurso de la tele.

David ante el famoso filete de 72 onzas

El restaurante en sí es una especie de parque de atracciones, en el que no os vais a aburrir, puesto que tendréis que esperar a que preparen vuestra mesa. Nosotros fuimos un jueves y el restaurante estaba lleno por completo. No nos queremos imaginar lo que pasará el fin de semana. Dentro del restaurante tenéis un bar, una gigante tienda de souvenirs, una galería de tiro, atracciones para los más pequeños y muchas más cosas para haceros la espera mucho más agradable.

Filete de 16 onzas en The Big Texan

Por cierto, no es necesario comerse el filete de 72 onzas para probar la tierna y buena carne tejana. Nosotros probamos un filete de 16 onzas (450 gramos) con el que acabaréis más que saciados, ya que va acompañado de dos guarniciones a elegir, en nuestro caso una ensalada césar gigante y unas buenas patatas fritas naturales que casi no pudimos con ellas. Un buen sitio turístico de la Ruta 66 para pasar un rato divertido.

Noe en la mesa de The Big Texan en Amarillo
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Después de esta pantagruélica cena, nos dispusimos a descansar, ya que al día siguiente teníamos una larga etapa hasta Oklahoma City, en la que teníamos que disfrutar de muchas visitas. Esperamos que os haya gustado este post sobre qué ver de Albuquerque a Amarillo. En el siguiente post, nuestra sexta etapa entre Amarillo y Oklahoma City, hasta entonces un saludo y ¡a viajar!

David

Licenciado en matemáticas, lleva toda su vida dedicada a la informática. Más concretamente al mundo de la programación web. Es un amante de la historia y disfruta mucho con cualquier novela histórica.

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